Grandes maestros del Kung-Fu; el invencible Yueh Fei

Yueh Fei tiene una gran importancia dentro de la historia de las Artes Marciales; gracias a sus ansias de conocimiento y experimentación el Kung-fu dio un gran paso hacia adelante en efectividad y belleza al ser el fundador de varios estilos.

INTRODUCCIÓN

Los conocimientos marciales de Yueh Fei fueron resultado del contexto histórico en el que estuvo encuadrada su vida, por lo tanto haré un poco de historia a modo de introducción.

El comienzo del siglo X vio en China el ocaso de los T'ang, una Dinastía que extendió las fronteras de China hacia el oeste y el norte. Con su desaparición acaba un período de esplendor en la historia china, ya que la unidad del estado chino se desmembra, entre el 907 y el 960, por una época de caos político conocido con el nombre de las Cinco Dinastías, cuyo final coincide con el Nuevo Imperio y la entrada en el poder de la Dinastía Sung, que reestablece nuevamente la unidad de China, aunque con menos vigor que los anteriores T'ang en su época de grandeza, pues el Imperio Sung carecía de poder militar, excepción hecha de algunos grandes militares como Yueh Fei; en cambio, fomentó las artes y renovó la cultura.

Medio siglo antes del establecimiento de esta nueva dinastía, las tribus nómadas de los tártaros de Juchen y Kitán -llamados "la Horda de Hierro" por lo difícil de vencer y lo compacto de sus filas- habían amenazado la frontera y desde el 907 controlaban parte del norte de China fundando la dinastía Laio; los Sung no pudieron expulsar a estos invasores, por el contrario los tártaros, comandados por Gengis Kan, llegan a controlar la totalidad del norte y oeste de China, fundando, en el año 1125, la dinastía tártara Chin y obligando a los Sung a descender al sur.

En esta época la popularidad de las artes marciales era muy importante y se debía al peligro en que vivían las gentes sencillas, ya que la inseguridad se debía, además de por los bandoleros y salteadores de caminos, a los hijos de la guerra, esto es, a los invasores tártaros y a los desertores del ejército imperial, los cuales se convertían en bandoleros más peligrosos que los habituales ya que estos tenían un entrenamiento marcial muy bueno. Por todo ello, no es de extrañar que los campesinos y artesanos buscaran en los diferentes estilos de defensa personal (Kung-fu) la fórmula para salir ilesos cuando fuesen atacados.

En esta terrible época nace y crece un hombre que demostró a lo largo de toda su vida tener una gran pureza de espíritu, y que nunca se apartó de sus ideales de bondad, honestidad y lealtad, además de ser un valiente y astuto general que venció hábilmente a los enemigos de su patria; me refiero, lógicamente, a Yueh Fei, el que sería llamado "El Invencible".

EL NACIMIENTO DE UN HÉROE

El día 15 de febrero de 1103, en la localidad de Tang Yang Hsien, de la provincia de Honan, la mujer de un modesto funcionario imperial del clan Yueh da a luz un niño; según la tradición oral que nos ha llegado en el momento en que este nacía ocurrió algo muy extraño: un pájaro grande y fuerte, llamado en China Perng voló por el techo de la estancia haciendo un ruido ensordecedor. El marido de la parturienta notó que la presencia del ave era un presagio para su hijo, por lo que puso a su hijo el nombre de Fei, que en chino significa "volar", pero no contento con esto contactó con un feng shui, un monje taoísta versado en el arte de la adivinación, para que le desvelara el porvenir de su hijo.

Cuando el feng shui recibió el encargo empleó el método de adivinación I-Ching para lo cual empleó las tradicionales 64 varillas. El resultado de la operación le dio el hexagrama Khien lo cual le sorprendió grandemente, ya que este hexagrama representa el Principio Generador, la Fuerza Invencible, al ser la unión de dos trigramas Khien; todo ello indica que el nacido bajo estos signos es el hombre superior, recopilador de todas las virtudes. Todo ello indicaba que el destino del recién nacido era la gloria y el honor más grandes.

Para confirmar la adivinación, el feng shui recurrió al método más antiguo de adivinación del que tenemos noticia, aplicó una varilla de metal al rojo vivo sobre el caparazón de una tortuga, para luego descifrar las grietas causadas por el intenso calor con el I-Ching.

Una vez confirmado el destino del recién nacido el feng shui decidió estudiar las manos del recién nacido en busca de signos. Los signos hallados en la mano Fei son los más raros de la técnica de la adivinación por el estudio de las manos: "la hoja de sauce" que presagia una vida llena de honores y altas posiciones oficiales; "la escala de jade" que da valor, sagacidad y dones intelectuales; "el ojo de la doctrina" que anuncia una naturaleza mística; "la escalera imperial" con promesas de gloria y de riqueza. Pero el quinto de los signos era un mal presagio: el cadáver de un joven guerrero muerto prematura y violentamente debido a una traición.

Oída por el padre de Yueh Fei el parte de la adivinación hecho por el feng shui, este creyó que su hijo llegaría a ser el prefecto de la zona, pues era el mayor honor que él podía concebir, por lo que se propuso poner todos los medios a su alcance para que su hijo estudiara con los mejores preceptores de la zona.

Pero estos deseos no pudieron verse reflejados en la realidad pues, tan sólo un mes después del nacimiento de Yueh Fei, ocurrió una terrible desgracia para la familia: el desbordamiento del río Amarillo, que anegó toda la comarca y destrozó pueblos y cultivos. La madre de Fei pudo salvarse a si misma y su hijo refugiándose en una gran urna, la cual sirvió como barca y llevó a madre e hijo a lugar seguro. Cuando las aguas volvieron a su cauce la familia Yueh vio como todas sus propiedades habían sido arrastradas por la furia de la riada y había quedado completamente arruinados.

Esto no bastó para que la familia Yueh cejara en sus ambiciones de que Fei llegara a ser en el futuro el prefecto que creían que llegaría a ser por la adivinación hecha en su nacimiento. Aunque la familia ya no tenía medios con los que pagar una buena educación a Fei, aún quedaba una última solución: como la madre de Yueh Fei había tenido muy buena educación en su juventud, se convirtió en su maestra hasta que la familia tuviera el suficiente dinero para costearle los estudios.

Esto fue muy bueno para Yueh Fei, pues su madre le educó inteligentemente con los más nobles ideales: valentía, honor, lealtad, bondad y honestidad. Sin el ejemplo y las enseñanzas de su madre, Yueh Fei no hubiese llegado nunca a ser el héroe que con el tiempo llegaría a ser.

JUVENTUD DEL INVENCIBLE YUEH FEI

Para poder subsistir y ayudar a las cargas de su familia, Yueh Fei, desde su más tierna juventud, trabajó como arrendatario de un terrateniente llamado Han Chi, pero ha pesar de todas las horas de agotador trabajo en los campos, cuando volvía a casa, Fei continuaba estudiando bajo la tutela de su madre, convirtiéndose en un ávido lector, sobre todo de temas históricos y de teoría militar, lo que influiría sobremanera en su vida futura. Su libro favorito fue el Sun Tsu Bin Fa, "El Arte de la Guerra de Sun Tzu", la mayor obra de táctica militar de todos los tiempos. En este libro aprendió el joven Yueh los conocimientos tácticos que le hicieron ser un genio militar.

Con el tiempo, un hombre de la ciudad -al que muchos eruditos identifican con un monje Shaolín-, llamado Chou Tong, se dio cuenta de las admirables cualidades que tenía Yueh Fei, un cuerpo fuerte -gracias al trabajo en el campo- con una mente privilegiada -gracias a la educación que le estaba dando su madre-. Chou Tong era un experto en artes marciales que estaba buscando a un discípulo en el que verter sus conocimientos, Yueh Fei fue la elección, por lo que empieza a enseñarle a escondidas. Las artes marciales que Chou Tong enseñó a Yueh Fei fueron un compendio de tácticas militares, equitación, tiro con arco, manejo de sable y lanza, y combate a manos desnudas, enseñándole todos los ardides y tretas, más o menos recomendables, para deshacerse de cualquier adversario endurecido. Con el tiempo, con una práctica constante, Yueh Fei asimiló todo lo que Chou Tong le enseñó.

Tal fue la pasión que Yueh Fei adquirió por las artes marciales que en poco tiempo se convierte en un pendenciero, regresando a casa cada noche con las ropas manchadas y desgarradas, ya que buscaba constante pelea en los cruces de los caminos, generalmente con personas de más edad y más poderosos que él, con el fin de poder practicar la efectividad de las técnicas aprendidas de Chou Tong. Si una riña estalla en el pueblo es porque el fogoso Yueh Fei está en ello.

Cuando el joven Yueh se convierte en un fornido adolescente, su viejo maestro le regala una enorme alabarda de combate. Como aclaración diré que las alabardas eran unas armas largas usadas por algunos soldados de infantería, que consistían en largas hojas de metal engarzadas a bastones largos. El peso de este arma hacía difícil su uso por parte de una persona normal, por lo que se reservaba su manejo a personas con una gran fortaleza física. Poco tiempo después los árboles cercanos al pueblo son reducidos a un montón de astillas con el entrenamiento exhaustivo al que se dedica el joven Yueh.

YUEH FEI EN EL EJÉRCITO

Yueh Fei, al cumplir diecinueve años, decidió ayudar a su patria enrolándose en el ejército imperial Sung, el cual estaba en guerra contra los Chin del norte de China, intentando recuperar parte del territorio perdido por los gobernantes anteriores.

Cuando el joven Yueh comunicó a su madre su decisión, esta le hizo un tatuaje en la espalda con una frase que decía: Chien Chung Pau Kuo, "se leal y puro para servir a tu patria", que resumía el sentir y los deseos de toda la familia.

Para Yueh Fei los primeros tiempos de la vida militar son muy duros. No siendo noble es relegado a la infantería pobremente protegida y armada. El cometido de estos soldados se limitaba a cavar trincheras, servir de lacayos a los señores de la guerra y de escudo a los carros de combate en las batallas, ya que la forma de combatir en estos años era muy peculiar: cada grupo de infantería era comandada por un carro de combate, arrastrado por dos briosos y poderosos caballos, en los cuales había un oficial -para dirigir su zona de batalla-, un auriga -para conducir el carro- y un lancero -para proteger a los otros dos componentes del equipo-; cada carro de oficiales intentaba llegar a la altura de un carro enemigo, y los oficiales y lanceros luchaban por la supremacía de su zona de batalla, aquel carro que ganaba se hacía con la zona en litigio y los infantes enemigos se rendían al carro vencedor, por lo que era vital para los soldados estorbar a los carros enemigos.

El joven Yueh estaba totalmente desmoralizado ya que todo le estaba prohibido y la mayor parte del tiempo se dedicaba a cuidar caballos, cuando estaba en el campamento y en las expediciones guerreras, se hundía bajo el peso de los equipajes y veía como la mayor parte de sus compañeros morían de agotamiento o por malnutrición antes de llegar a combatir.

Un día, en medio de una batalla, el carro al que estaba asignado Yueh Fei vuelca e inmediatamente es rodeado por una multitud de enemigos. El joven Yueh, en lugar de huir aterrorizado como la mayor parte de los soldados de su compañía, se precipita en socorro de sus oficiales portando su vieja alabarda.

Cuando el joven Yueh llega junto al carro accidentado, comienza a hacer girar su alabarda despejando la zona alrededor del carro y de sus ocupantes; maneja su pesada arma con grandes golpes y ataques circulares, apuntando a las rodillas y a las cabezas de sus enemigos, manteniéndolos a raya hasta que llegan refuerzos.

Este hecho es el primer peldaño de la carrera meteórica de Yueh Fei, ya que el joven noble al que acababa de salvar de una muerte segura no es otro que el hijo del general Ki Ko, jefe de su guarnición. Como el lancero de acompañamiento del oficial estaba gravemente herido, Yueh Fei queda en su puesto y, a partir de ese momento, monta en el carro, a la derecha de su agradecido señor.

Yueh es una pálida figura al lado de los oficiales cubiertos de armaduras brillantes y de brocado, pero esta posición de máximo honor hace que haga prodigios: todos los carros enemigos que pasan por su lado son volcados y destrozados.

En el transcurso de una batalla el carro del hijo del general Ki Ko, invencible desde que Yueh está en él, llega a la altura del ocupado por el general enemigo, y esto marcaría otra etapa en la promoción de Yueh Fei.

Los dos señores de la guerra intercambian palabras corteses y de saludo y se aprestan a la lucha. El lancero del carro enemigo, Lu Wi, es considerado como el mejor lancero de su época ya que tiene una habilidad extraordinaria y había sido vencedor en todas las batallas. Lu Wi, viendo que Yueh Fei se encontraba en el carro con pobres y andrajosas ropas le mira despectivamente y le escupe desde la distancia para demostrarle de esta forma su disconformidad y desprecio; este gesto hace que el joven Yueh tenga un furor asesino. Los dos carros se lanzan uno contra otro en medio de alaridos. Los dos ejércitos paran el combate para observar mejor la confrontación de sus jefes y de la cual depende la solución de la batalla. El choque es terrible y Yueh Fei no hace cuartel, en cuestión de segundos tres cabezas vuelan por los aires separadas de sus respectivos cuerpos.

Ante tal habilidad, el ejército enemigo vuelve sus talones y huye en desbandada. Yueh Fei es llevado en hombros y ovacionado por todo el ejército hasta la presencia del general Ki Ko. Cuando sus hijos le anuncian que le deben la vida y que durante el combate ha vencido sobre más de cuarenta enemigos, incluyendo al general enemigo y al mítico Lu Wi, "el lancero invencible", el general decide nombrar al joven héroe, oficial, ofreciéndole una magnífica espada y una espléndida armadura y proponiéndole aprender a guiar un carro con el fin de tenerlo a su lado en los próximos combates.

A pesar del gran honor que esto suponía, ya que de aceptar estaría constantemente junto a su general en jefe, Yueh Fei dijo algo que asombró a todos los presentes: "reuso conducir un carro, siempre seré más útil manejando la alabarda como un soldado que dirigiendo caballos como un vulgar cochero". Esto provocó la carcajada general. Una franqueza tal no podía desagradar al gran general, y este le pide a Yueh que le muestre su famosa alabarda. Al verla el general no puede menos que decir: "esa alabarda no es digna de un guerrero de tu talla", y le regala una gran alabarda con una hoja de más de un metro de larga forjada con el mejor acero y afilada como una navaja de afeitar. Esta halabarda era parte del tesoro de la familia y hasta aquel momento nadie había podido manejarla convenientemente dada su gran talla y excesivo peso.

Al verla, Yueh Fei no puede contener lágrimas de agradecimiento; qué no podría hacer ahora con el nuevo instrumento mortal. Yueh para demostrar su alegría hace una exhibición manejando la pesada alabarda tan fácilmente como si fuera un bastón largo. Sorprendido y agradado el general le nombra lancero de Tchang Theu, general de la vanguardia del ejército del Pájaro Rojo. En cada batalla Yueh se cubre de gloria. Cada tarde, en el campamento, se entrena sin descanso y prepara ataques imparables, con la alegría de la soldadesca, la cual le anima entre grandes y jubilosos gritos de aliento.

Yueh Fei cree que es invencible con un arma en sus manos, pero un día ocurre algo que le hace cambiar de táctica de combate para bien del Kung-fu: un día, en medio de la batalla, uno de sus mejores amigos, un gran lancero al que se le consideraba invencible, cayó de su carro desarmado y muere a manos del enemigo con gran facilidad al no tener su lanza para defenderse. Yueh, al saber de ello, decide que esto no le sucederá a él y crea un método de combate a manos desnudas, basándose en la técnica del manejo de la alabarda, el bastón largo y la lanza, al que llamó Yao Shan Shou, que estaba indicado para salir victorioso ante cualquier ataque, con arma o sin ellas. Este estilo todavía sobrevive bajo el nombre de Yueh Ch'uan.

Para ver la eficacia de su estilo en el combate, Yueh, en medio de la batalla, bajó del carro sin sus armas y avanzó hacia el enemigo, el cual quedó extrañadísimo: "¿Adonde iba ese loco que bajaba desarmado de su carro de combate y avanzaba hacia ellos con las manos desnudas?". En cuanto llegó a las filas enemigas Yueh Fei se convirtió en una máquina de golpear y luxar, hasta que las fuerzas enemigas empezaron a replegarse. Viendo la masacre causada, Yueh Fei, volvió tranquilamente a su carro de combate entre los vítores de las tropas Sung y el asombro de sus oficiales, tanto es así que la noticia de esta hazaña llega hasta la capital del imperio, y al llegar a oídos del Emperador este decide nombrarle general. Yueh Fei había finalizado el camino de soldado a general en tan sólo seis años.

YUEH FEI "EL GENERAL INVENCIBLE"

Lo primero que hace Yueh Fei, al ser nombrado general, es hacer cambios en su ejército, crea la caballería pues cree que los carros son producto del pasado ya que son menos manejables que los caballos. Otro cambio es que obliga a todos los que componen su ejército a practicar su método de combate.

Como su método de combate es muy complejo decide crear un sistema progresivo y sistemático para que fuera más fácil su aprendizaje.

Como método de fortalecimiento y forma física recopila el Shi Pa Lo Han Sho de Shaolín, creado por el legendario Ta Mo, y lo enseña a sus soldados como adiestramiento cotidiano. No contento con ello, escribe el libro Patuan Ching en el cual, en doce lecciones, explica el desarrollo de una serie de movimientos de tensión y relajación, algo parecido a los ejercicios isométricos. Todo ello le llevó a perfeccionar las técnicas de desarrollo del Chi y a desarrollar un método de combate interno al que llamaría Hsing I Ch'uan, o "Boxeo de la Mente".

Por otro lado, desarrolló ciento ocho maniobras de agarre e inmovilización a las que denominó con el nombre genérico de Chin Na, y que más tarde usaría para desarrollar otro estilo marcial, el Yin Hao Ch'uan, o "Boxeo de la Garra del Águila".

Con todo ello forma una nueva forma de lucha y boxeo que Yueh Fei implanta entre sus oficiales, haciendo extensivas estas a la tropa en cuanto aquellos se encontraron en condiciones de actuar como instructores de los soldados.

El emperador Sung, viendo estas reformas en el entrenamiento marcial de los soldados realizadas por el joven general, decide hacerle Comandante en Jefe de todo su ejército, asignándole la misión de expulsar a los usurpadores Chin de las comarcas Sung.

Al principio Yueh Fei encuentra que a los nobles y oficiales de su ejército no les hace ninguna gracia la forma de pensar ni de dirigir que tenía Yueh Fei, es más, les sienta mal esta nueva concepción del combate cuerpo a cuerpo ya que rompe con todas las reglas establecidas, y sobre todo, lo que peor les sienta es que tengan que aprender el combate a manos desnudas para enseñárselo a la tropa, a vulgares soldados.

Como el general Yueh tenía carta blanca en el asunto manda decapitar a cuatro nobles que se habían negado a sus designios para dar ejemplo con ello; con este gesto el propio Emperador se encoleriza pero Yueh Fei encuentra todo el apoyo de su ejército.

Después de varios meses de entrenamiento intensivo el ejército del General Invencible, conocido desde ese momento como Yueh Gar Chun ("Tropa de la familia Yueh"), no contento con reafirmar el territorio sureño de los Sung, se dirige hacia el norte, por propia iniciativa de Yueh Fei, con el fin de devolver el honor a los Sung, ya que estos en ciertos territorios debían pagar tributo a los Chin.

LA GUERRA CON LOS CHIN

Los Chin eran traicioneros y crueles y, cuando el campamento duerme, atacan a los desarmados soldados de Yueh. El entrenamiento a manos desnudas es el que logra victoria tras victoria en estas circunstancias contra los Chin armados los cuales siempre acaban por huir y Yueh hace que se les persiga con la caballería armada con arcos.

En cierta ocasión, un gran contingente de soldados Chin ataca al descubierto y el ejército de Yueh Fei lo destroza de tal manera que ese día mueren más de diez mil soldados Chin.

Siempre son barridos los soldados Chin gracias a los métodos poco convencionales de Yueh Fei: a veces hace lanzar carros ardiendo contra la masa atacante haciendo que en el enemigo haya una gran confusión, otras veces hace desviar un río para que sus aguas inunden el campamento enemigo, les hace emboscadas, etc.

También crea un par de armas específicas para acabar con los caballos que tiraban de los carros de combate, pues al estar estos totalmente acorazados con armaduras protectoras no se les podía parar, tan sólo se podía intentar volcar el carro atacando a las ruedas, pero esto tenía como resultado que los carros quedaran destrozados y no pudieran ser usados después por las tropas vencedoras. Yueh Fei, pensó que si acababa con los caballos, los carros quedarían inutilizados, pero aún aprovechables tan sólo cambiando los caballos de tiro, por lo que decidió que la mejor forma de acabar con los caballos era atacando las patas de estos. Las dos armas ideadas por el general Yueh fueron: una espada que terminaba en gancho y un escudo hecho con un arbusto parecido al junco llamado "tern", por lo que a esta división de su ejército se le denominó: Tern Pai Chun, "La Tropa del Escudo de Junco".

La manera de usar estas dos armas era muy imaginativa: los soldados se acostaban en el suelo cubiertos por los escudos previamente engrasados, y esperaban pacientemente que los carros llegaran. Cuando avanzaban los carros, los soldados se dedicaban a cortar las patas de los caballos, haciéndoles caer, con la seguridad de que los equinos no los aplastarían ya que resbalaban sobre los escudos engrasados; con que un caballo quedara inutilizado el carro quedaba parado e indefenso, ya que el resto de los soldados Sung acababan con los que estaban dentro.

Las tropas de Yueh Fei continuaron avanzando hacia el norte, recuperando poco a poco antiguos territorios chinos, y venciendo a generales Chin tan famoso como: Hu Ta Wang, llamado "El Gran Rey de los Tigres", y Lung Ta Wang, "El Gran Dragón".

Tales son las victorias de las tropas de Yueh Fei que en 1138 llegan ante la amurallada ciudad de Kai Feng la cual está muy bien defendida. Para evitar muertes innecesarias Yueh Fei propone al general Chin que escoja un campeón entre sus huestes, si vence este campeón la ciudad quedará libre, si pierde la ciudad debería rendirse sin represalias por su parte. El general Chin acepta y manda a su mejor combatiente, Chang Tai. El general sabe que Yueh Fei iba a vencer con seguridad a su mejor hombre y por ello soborna al primer ministro Sung: Chin Kua, y a cuatro oficiales resentidos de Yueh Fei.

Yueh mata a su adversario y fatigado por el combate se retira a descansar a su tienda, en la cual le está esperando una orden imperial pidiéndole que deje todo y regrese a la corte; Yueh no está dispuesto a obedecer pero cuando recibe en el mismo día once órdenes más selladas con el sello imperial, no le queda más remedio que obedecer, dejando a su ayudante de campo: Niu Gao, como encargado de entrar triunfante en la ciudad Chin.

En cuanto Yueh Fei, se pone en camino, los cuatro traidores encadenan durante la noche a Niu Gao y lo entregan en secreto a los Chin. Al amanecer el cuerpo de Niu Gao es arrojado por encima de las murallas y el ejército de Yueh Fei comprende que ha sido traicionado. Sin comandante y desorientado hace unos asaltos a las murallas pero son ineficaces. Cuando se conocieron los hechos poco tiempo después, los cuatro traidores serían asesinados por las enfurecidas tropas.

Mientras, Yueh Fei regresaba confiado a su patria, sin saber nada de estos desgraciados hechos. Cuando llega a la corte es detenido inmediatamente junto a su fiel servidor Chang Shien, ya que Chin Kua había convencido al emperador Sung de que Yueh Fei había iniciado la guerra contra los norteños Chin como gloria personal, y no como representante suyo.

Yueh Fei estará tres años en prisión, mientras que un oficial, llamado Ho Juh, se encargaba de iniciar una investigación que acabara con el prestigio del general Yueh y encontrara pruebas de su traición. Al no encontrar ninguna prueba inculpatoria, pues Yueh Fei jamás había abusado jamás de su posición con malos fines, Chin Kua, viendo que la detención del fiel Yueh podría volverse contra él, ordena que sea envenenado.

Yueh Fei, "El Invencible", muere víctima de las maquinaciones de un traidor compatriota, el día 7 de enero de 1142, a los 38 años de edad. También serían asesinados, el nombrado Chang Shien y su hijo adoptivo: Yueh Yun, todos ellos considerados traidores a la patria. No fue hasta veinte años después que se rehabilitó el buen nombre de Yueh Fei, con la investigación de un nuevo gobierno ordenada por el nuevo emperador. Es más, el emperador Chiao Chong concedió a Yueh Fei un nuevo nombre, que simbolizaba su valores en vida: Yueh Wu Mu, "Yueh, el guerrero honesto y respetable".

La pequeña villa de Hang Zhou, junto al hermoso Lago del Oeste (Shi Hwu) se enorgullece de poseer la tumba y los restos mortales del gran general Yueh Fei. Delante de la tumba están las estatuas de piedra del traidor Chin Kua y su esposa, que adoptan una posición arrodillada de vergüenza y arrepentimiento. Cada visitante chino que llega a venerar la tumba del gran héroe tiene la costumbre de arrojar piedras, palos y demás objetos sobre estas estatuas, y hay que renovarlas periódicamente ya que cada cierto tiempo amanecen destrozadas.

El espíritu de Yueh-Fei sigue en el corazón de todos los artistas marciales.

F. Javier Hernández Pérez

2 comentarios:

  1. Muy atrapante historia , encantado de leerla , el general Yueh Fei fue un gran héroe digno de admiración ; gracias x compartir tanta enseñanza llena de detalles como los distintos nombres de las tropas como de las armas , historia super completa , saludos !

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