La sorprendente y extraordinaria historia de los "Mutantes y radiactivos ratones blancos adolescentes cinturones negros de Kung-Fu/Wu-Shu"

Comentario previo: el presente relato lo publiqué anteriormente en la publicación: "Kung-fu. Suplemento del Boletín Shaolín", dentro del boletín "Shaolín Ch'uan" nº 5 (año 1992) y es una cómica y ácida crítica a la sociedad de consumo, que crea algo innecesario y lo explota hasta la saciedad, siendo el blanco de mi sátira las "Tortugas Ninja"("Teenage mutant ninja turtles"), y todo lo relacionado con este fenómeno social. Al mismo tiempo, aprovechando la oportunidad, he hecho un pequeño y cariñoso homenaje a ese gran artista, marcial y cinematográfico (en su género) que fue Bruce Lee. Espero que os guste.

Por cierto, es importante que leáis las notas aclaratorias finales, que aclararán algunas cosas indicadas en el relato mediante los guarismos: (-x-), siendo "x" el número que indica el apartado aclaratorio particular.


Bueno, pues heme aquí, dispuesto a contarte una historia real como la vida misma, y te la contaré de un tirón y no en fascículos coleccionables a todo color, aunque creo que en Estados Unidos ya están sacando la colección al increíble precio de cincuenta centavos los dos primeros números más las tapas. Bueno, volvamos a lo que íbamos, mejor empiezo por el principio.

Voy a contarte la... (mira arriba). ¡Eh! ¡eh! ¡eh, tu! que no mires el techo, que lo que quiero decir es que mires a la parte superior de la página y leas el título, si eso que está en "negrita". Estás torpe ¿verdad?. Bueno, no hace falta que mires más la parte superior de la página, voy a contarte la historia de los ratones esos.

Todo comenzó de la siguiente forma: a mi me gustan mucho los animales (si, tienes razón, la ternera, el cordero, el pollo y demás bichería comestible me gustan al horno, parrilla y demás, pero el resto sólo por complacencia, y deja ya de interrumpirme que sino no empiezo la historia). Bueno, como te iba diciendo, a mí me gustan mucho los animales y, por ello, decidí ir a la tienda de animales de mi barrio para comprarme dos ratoncitos blancos. Cuando llegué allí vi que la tienda había cerrado, pues sus dueños, dos amables jóvenes, se habían hecho cantantes y estaban triunfando por todo el mundo bajo el nombre de su antigua profesión, esto es: "Los Chicos de la Tienda de Animales" (los Pet Shop Boys, seguro que habrás oído hablar de ellos), por lo que, después de ver que no podría comprar mis animalitos en el barrio, esperé al domingo (no al vecino del quinto no, me refiero al día que va después del sábado), bueno, pues eso, que un domingo fui al Rastro y los compré.

Mi contento fue mayúsculo cuando, por fin, volví a casa con los ratoncitos. Compré también una jaula pero, como me había quedado sin dinero, se la compré sencilla, esto es, sin toboganes, ni ruedas, ni demás juegos ratoniles, por lo que, para que no se aburrieran demasiado, ubiqué la jaula ratonera en el salón, frente a la televisión.

En aquel momento no podía imaginar que este hecho y otra circunstancia fueran a cambiar radicalmente mi vida.

La otra circunstancia fue que a mi hermana le dio por poner todos los días su casete junto a la jaula y, como el casete que le regalaron tiene radio produjo unos extraños efectos sobre los ratoncitos.

Como sabes (y si no lo sabes te lo cuento), el radio, de número atómico 88, símbolo Ra y peso atómico 226-05, es un metal descubierto por los químicos consortes (si, casados, calla ya pesado)... ¿por dónde iba? ¡Ah! Pues, como te iba diciendo, fue descubierto por el matrimonio Curie. Esta pareja de químicos descubrió además que su período de semidesintegración es de 1.620 años (no creo que el matrimonio durara tanto, pero eso dicen los textos), descubrieron también que se encuentra siempre en los minerales de uranio en proporción de una parte por tres millones trescientas mil partes de éste, asimismo descubrieron que se oscurece rápidamente expuesto al aire, descubrieron también que descompone el agua enérgicamente, descubrieron además que es más volátil que el bario, descubrieron que en estado de pureza presenta una extraordinaria fluorescencia azulada y, además descubrieron que es extraordinariamente radiactivo (no, ellos no descubrieron América).

De todo lo expuesto arriba sólo nos interesa saber que el radio es radiactivo y puede producir mutaciones en los seres vivos, pues, como consecuencia de ello, los ratoncitos empezaron a crecer, al principio lentamente, con lo que los RaToNeS, al no caber ya en la jaula, les tuve que dejar libres por casa, y después con rapidez, hasta que los RATONAZOS llegaron a alcanzar una altura respetable (bueno si, todas las alturas son respetables), pues crecieron hasta una altura (respetable) de metro sesenta (de altura respetable, claro está).

Mientras que su crecimiento paulatino iba produciéndose, ocurrió otro hecho que cambió nuestras vidas.

En aquella época ponían en la "tele" una serie de aventuras llamada "Kung fun dio" (-1-), en la cual un chinoamericano, llamado Kwan Chang ¿Quién?, después de mirar sus bolsillos y no encontrar a su hermano, comenzó la búsqueda del primogénito de su padre (no, del primo de los genes del padre no, hablo del primer hijo del padre de Kwan, estás torpe hoy), bueno, pues comenzó la búsqueda de su hermano por todo el oeste norteamericano del norte de América. De cuando en cuando el citado chinoamericano recordaba su juventud pasada en el templo Chao-Lin, en el cual era un fraile novato, digo... monje novicio. En estos recuerdos se ve como su instructor ciego (no veas que cogorzas se debía pillar), el maestro Tiber, no, el maestro Rubicón, no tampoco, el maestro... bueno pues no me acuerdo, pero seguro que era un río italiano; pues eso, que el frailuco ese le enseñaba técnicas de la ancestral lucha del kungfundio. También se veía como ¿Quién? (no, no te pregunto, es como se llamaba el "chinarro desteñío" ese)..., como te iba diciendo, también se veía como el protagonista de la serie se defendía de sus atacantes, a los cuales dejaba hechos polvo (no, no había nada de sexo, mal pensado).

A mis ratones les gustaba mucho la serie y, ya desde la cuna, digo, desde la jaula, imitaban sus técnicas de lucha, las cuales eran técnicas y movimientos defensivo/ofensivos que imitaban a los de los animales, con lo cual, mis animales imitaban a los humanos que imitaban a los animales. (¿Está claro, no?).

También, en aquellos días ocurrió otro hecho que también cambio nuestras vidas. Este hecho fue que, gracias a que el videoclub de mi barrio tenía unas películas excedentes del último traspaso, y como el dueño era amigo mío, me propuso que comprara una serie de películas de artes marciales, ya que "Antena 3" le había propuesto comprárselas al precio de treinta pesetas el título (dieciocho céntimos de euro) para incluirlas en su programa "Cinturón Negro" (-2-). Al pedirles mi amigo del videoclub cincuenta pesetas (treinta céntimos de euro), le dijeron que el presupuesto por película lo tenían estipulado en ese precio y que no podían dar más (ahora comprenderás, querido lector, el por qué eran tan malas las películas que pusieron en el citado programa). Bueno, el caso es que, aprovechando la coyuntura, compré toda la serie que realizó el gran actor-artista-luchador-estrella-marcial Pepe-Li (no confundir con el pequeño actor-presentador-escribidor-cómico Pepe-Lui Coll). Con estas películas mis ratones aprendieron mucho más de lucha china y a jugar a los chinos, por cierto, eran invencibles, cuando sacabas el puño cerrado te pegaban un pisotón en el pie y, cuando soltabas las chinas, te decían: "blancas", y siempre acertaban.

Como sabes, y si no... te enteras, la filmografía marcial de Pepe-Li (-3-) es muy corta pero, aún así, es, marcialmente hablando, algo fuera de serie (es que estaba fuera de la serie "Kung Fun Dio").

Su primera película, "Karate a muerte en el Banco Kong", trata de un luchador (Pepe-Li), el cual, en el momento de ir a cobrar un talón (sí, un cheque, nada de anatomía), presencia un atraco. Como es lógico, al ver que los ladrones matan a dos viejas y maltratan a tres niños y un interventor, además de conseguir cuarenta millones de yens, monta en Cólera (su moto pinta) y, después de una trepidante persecución... se une a la banda.

Su segunda película, "Furia oriental", trata de un caballo negro, llamado Furia, que va a China a aprender el estilo del burro borracho. En esta ocasión Pepe-Li interpreta al maestro del estilo, el cual tiene además una técnica secreta, la del burro emporra'o (-4-), que no enseñará a Furia. Como ves, querido lector, en esta ocasión Pepe-Li no protagonizó la película, sino que fue simplemente el actor secundario, esto es, el segundo actor que aparece en pantalla y no vuelve a salir en toda la película (por eso precisamente no le da tiempo a enseñar al caballo protagonista su estilo secreto).

Pepe-Li protagonizó después la escandalosa película erótica "El furor del Tragón", en el cual, un útero, aquejado de furor uterino, se tragaba todo lo que le echaran, por lo que le empezaron a llamar: Tragón. En la película Pepe-Li conoce a una chica (es que el útero tenía dueña ¿sabes?), con lo que, después de practicar Kung-fu en el gimnasio, se propone practicar kama sutra en su apartamento. Transcurre toda la película con Pepe-Li y su amiga hablando sobre filosofía china hasta que llegan a su casa. La película es un verdadero escándalo pues, cuando la chica empieza a desnudarse, en la única escena erótica de la película, Pepe-Li tiene una "muerte súbita", esto es, una eyaculación precoz, y aparecen en la pantalla las letras: "tho ma", que es como "the end" pero en chino. Escandaloso, no se ve ni un sólo desnudo en la película.

Su primer film (las otras sólo eran películas) y último de su vida fue "Operación al dragón", film medicomarcial en el cual un dragón aquejado (no como el útero) de amigdalitis debe ser operado. Pepe-Li es el cirujano que debe realizar la operación. Su escena cumbre (no incluida en el guión original) es cuando, en una exploración, y después de rozar con la manga (no, con el tebeo japonés no, me refiero al extremo de la camisa que está junto a la muñeca..., no, la de Famosa no, esto sí es anatomía), bueno, pues eso, después de rozar con la manga el hocico del bicho ese, Pepe-Li resulta chamuscado por el consiguiente estornudo. Fue un film de mucho éxito que tuvo una secuela televisiva llamada "Hospital Oriental" (-5-) del que seguramente no te habrás perdido ningún episodio.

Dado el excelente taquillaje de "Operación al dragón" y sus nueve Hoscar:

1/ Hoscar al Peor Film,

2/ Hoscar al Actor Cuaternario (un cromagnón amigo del dragón),

3/ Hoscar al Mejor Montaje (no veas como se lo montaron los enfermeros con la enfermera rubia),

4/ Hoscar al Mejor Sonao (un boxeador venido a menos que interpreta a un enfermero mudo que, en el film, está perdidamente enamorado de la citada y buenísima rubia, a la cual no encuentra en todo el rodaje, tal vez por eso estaba perdidamente enamorado),

5/ Hoscar a los Mejores Diálogos (a los del boxeador en su papel de enfermero mudo),

6/ Hoscar a la Mejor Partitura (musical no, en realidad era a la partitura de una aguja hipodérmica contra la dura piel del dragón),

7/ Hoscar a los Mejores Efectos Especiales (la chamuscadura del Pepe-Li),

8/ Hoscar a la Mejor Fotografía (la de la citada rubia en top-less), y

9/ Hoscar al Mejor Desnudo (el de la rubia ¿cómo lo sabías?

la productora quiso hacer una segunda parte pero, como Pepe-Li había fallecido (lógicamente por el chamusco que aparece en el film), no les quedó más remedio que hacer un sofrito con escenas de las películas ya referidas y escenas desechadas del film, además de nuevas tomas de la enfermera rubia metida en faena. El engendro fue llamado: "Juego con el muerto", título, como ves, amable lector, muy apropiado.

Con todos estos metros de metraje mis ratones alcanzaron una gran maestría en el difícil arte del Kung-fu.

Como iban creciendo a gran velocidad, al alcanzar la altura (respetable) de un niño de una docena de años, mis padres me pusieron en una grave texitura: "niño, esto ya es insoportable; esos bichos llenan la casa de pelos, se comen todo lo que pillan, no nos dejan espacio para nada y, lo que es peor, como siempre están viendo esas películas de video, no nos dejan ver el culebrón de turno. A si que, elige: o ellos o nosotros". Ante este ultimátum, tuve que hacer algo que cambió mi vida (a partir de este momento mi vida se empezó a cotizar en bolsa de tanto cambio que sufrió), miré a mis animales con una gran tristeza y, con lágrimas en los ojos, no me quedó más remedio que... echar a mis padres de casa.

Cuando mis ratones alcanzaron su máximo desarrollo (creías que iba a decir que alcanzaron una altura respetable ¿verdad?), yo, les puse bonitos nombres sacados de la cultura china. Al ratón más inteligente le puse Lao Tsé (que se pronuncia como: "lla'o seh") y al más pasota Taoísmo (que se pronuncia como; "da'o mismo"), homenajeando, de esta forma, al gran pensador chino y a la escuela filosófica que fundó. Después, ellos adoptaron un uniforme consistente en un pantalón negro con un agujero para el rabo (en la parte trasera), una camisa blanca de manga "cortá" con el cuello recortado para convertirlo en uno estilo mao, y un fajín negro hecho con tiras de una cortina marrón teñida de oscuro. Con este extraordinario, elegante y lujoso uniforme, se propusieron hacer el Bien por todo el mundo, luchando contra las fuerzas del Mal.

Con este loable propósito se prepararon meti culosamente (no hablo de sodomía, mal pensado, es un error tipográfico), pero un trágico día ocurrió algo que cambió mi vida radicalmente (y la bolsa bajó). Un día, viendo los anuncios de la televisión que destrozaban la trepidante acción de la serie "Kung Fun Dio", vimos uno que llamó la atención de mis ratones de forma especial. (Por si no lo he dicho, ello cambió mi vida radicalmente, la cual se cotizaba ya por encima del barril y medio de petróleo). El anuncio en cuestión se trataba de la comercialización de unos muñecos basados en cuatro famosos superhéroes norteamericanos (norteamericanos del norte de América, claro está). Estos superhéroes de ficción eran las muy famosas "jóvenes cotorras parlanchinas mutantes karatecas", y con su anuncio, mis mutantes y radiactivos ratones blancos adolescentes cinturones negros de Kung-fu/Wu-shu vieron la luz (¿creías que iba a decir que con su anuncio mi vida cambiaría? ¿verdad? pues si, pues si... la cambió, y la bolsa bajó dos enteros).

Nada más ver el anuncio, mis ratones hicieron el equipaje, marcharon a los Estados Unidos de norteamérica del norte, y ahora son famosos. Tienen un programa en la televisión (en la cual hasta cantan, sobre todo sus pies), una serie de dibujos animados, siete colecciones de comic distintas (una versión infantil, otra juvenil, otra para adultos, otra para la tercera edad, otra porno, otra de edición de lujo y tapa dura, y otra de novelas gráficas, además de las distintas recopilaciones de las distintas colecciones), además de las adaptaciones oficiales al comic de sus películas, dos colecciones de muñecos con toda una serie de accesorios, cientos de juegos de ordenador, varios juegos de rol, videojuegos, varias revistas especializadas, pegatinas, bollitos, camisetas, caretas, álbumes de cromos, posters, tres colecciones de libros con sus aventuras, una colección de "Elige tu aventura", etcétera... La adaptación cinematográfica de sus aventuras ya va por su novena parte (que, por cierto, ya han aparecido en video, tanto en VHS como en DVD, al igual que una colección de recopilaciones en estos formatos de sus episodios de la serie televisiva de dibujos animados), han editado seis álbumes con sus canciones (en LP, CD y cassette, además de los muchos laserdisc con sus videoclips, y videos en VHS y DVD de sus conciertos), tienen un club de fan que supera los cien millones de afiliados en todo el mundo, y se han olvidado de luchar contra el Mal.

Como ya habrás imaginado, paciente lector, se han olvidado completamente de mi, lo cual, después de mucho pensar, me ha hecho llegar a una terrible conclusión: odio a muerte a los rodeores.

Hoy por hoy, sólo y desamparado, sólo le pido a Dios una cosa: "¡Jo! yo quiero una tortuga ninja".
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1.- Me refiero a la serie de telefilm: "Kung-fu", en la cual un chino-americano llamado Kwan Chang Kane ingresa en el famoso templo Shao-Lin (que significa "Bosque Joven") y aprende de un monje-maestro ciego (el Maestro Po) los secretos del Kung-fu, o Artes Marciales Chinas que se enseñaban antiguamente en el citado templo (el Shi Pa Lo Han Sho y el Shao-Lin Ch'uan), cuyas técnicas imitaban las actitudes defensivas/ofensivas de los animales y que, con el tiempo darían lugar al estilo de Kung-fu Hung Gar en el sur de China. Las aventuras y viven cias en el Templo Shao-Lin se narran en flash-back en la citada serie, al tiempo que el protagonista viaja por el Oeste americano de finales del siglo XIX en busca de su hermanastro.

2.- El programa "Cinturón Negro" se emitió hace unos años, en los comienzos de esta cadena televisiva, y consistía en una pequeña exhibición de artes marciales, alguna entrevista y una película del género de acción con artes marciales, la cual, en la mayoría de los casos era penosa, por lo que parecía que eran de desecho de videoclub.

3.- Me refiero, naturalmente al desaparecido Bruce Lee. Su filmografía real es la siguiente: "Karate a muerte en Bangkok.", "Furia Oriental" y "El Furor del Dragón", todas ellas realizadas para la productora china: Golden Harvest, y "Operación Dragón", realizada para la productora americana: Warner Bross. Después de la muerte de Bruce Lee, aprovechándose de su gran fama, se hizo otra película a medias entre las citadas productoras, usando escenas de la película inacabada que estaba rodando Bruce cuando se produjo su óbito, y con recortes y descartes de las anteriores. Esta película se distribuyó con el nombre de: "Juego con la Muerte".

4.- En Kung-fu existe un estilo real llamado Hou Chui (el estilo del Mono Borracho) incluido dentro del Tai Shing Pa Kwa.

5.- Juego de palabras referente a la serie: "Hospital Central".

F. Javier Hernández Pérez

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