Shang-Chi, el hijo de Fu-Manchú

Hace muchos, muchos años, en un quiosco muy cercano, había un expositor de cómics (tebeos, se les llamaba en aquella época y en aquel universo del recuerdo) en el que a partir de cierto día una colección brilló con luz propia, una colección que llenó las expectativas de miles y miles de aficionados a diversos aspectos del Arte: literatura, grafismo, artes marciales..., el protagonista de la colección era: Shang-Chi, el hijo de Fu-Manchú.

Con el tiempo esta colección llegó a nuestras tierras gracias al buen hacer de la Editorial Vértice, que ya nos había descubierto las excelencias de los cómics Marvel, que tan buenas horas nos llenaron y aún nos llenan, gracias ahora al excelente trabajo editorial de Planeta-Agostini. La citada y llorada Editorial Vértice incluyó las andanzas de Shang-Chi, Maestro de Kung-fu, dentro de una colección de cómics en cuyas páginas también aparecían diversas historias de otros héroes del cómic marcial, de los cuales hablaré más adelante. La colección de cómic, en blanco y negro y portada a color, se llamaba: "Judo-Karate KUNG-FU", con el atractivo subtítulo: "Edición dedicada a las Artes Marciales", y pertenecía a una línea editorial en la que se incluían colecciones que estaban fuera de las series normales de superhéroes, y que se llamaba: "RELATOS SALVAJES". Pero ¿donde empezó todo?

A principios de los años setenta tuvo lugar un gran bum por las artes marciales, fruto de las películas que nos venían de oriente vía Hong Kong. Actores como: Wang Yu, Roy Chiao, Yang Tze (llamado en la actualidad Bolo Yeung), Samo Hung, Jackie Chan, Li Lianjie (llamado en la actualidad Jet Li), Lia Chui Hui (también llamado Gordon Liu), Tang Tao Liang, Huang Li Jen, Michelle Khan (hoy llamada Michelle Yeoh), Nora Miao, Ángela Mao..., y sobre todo, el gran Bruce Lee, hacían las delicias de los aficionados de todo el mundo. En todo oriente y occidente los jóvenes acudían en masa a las salas cinematográficas y paladeaban con fruición escenas en las que esforzados héroes, sin más armas que su propio cuerpo (a veces con palos, espadas, sables, lanzas...) debían enfrentarse ante el mal y ante un enemigo virtualmente invencible y, después de un argumento insípido y un guión soporífero, en la mayoría de los casos, lograban alzarse con la victoria después de noventa minutos de combates sin fin, llenos de extraños y espectaculares golpes. Lógicamente, en todo el mundo, todos los jóvenes quisieron aprender estas letales técnicas de autodefensa y comenzaron a acudir en masa a gimnasios en donde les enseñaran esta forma de luchar, la cual, creyeron, sería muy fácil de aprender; cuando estos "esforzados luchadores" comprendieron que el llegar a ser Maestro de Artes Marciales no era cosa de pocos meses sino de muchos años, empezaron a desanimarse y los anteriormente llenos gimnasios empezaron a dejar huecos para recibir en su seno a los auténticos y concienciados artistas marciales, que con los años llegarían a ser Maestros. Muchos fueron los llamados y pocos los elegidos.

Los aficionados a estas películas de artes marciales, que además eran entusiastas consumidores de cómic, no sólo ansiaban esperar a los próximos estrenos cinematográficos, sino que esperaban que ansiosamente que apareciera una colección de cómic que reflejara esas artes marciales que eran tan idolatradas. Las primeras apariciones de golpes marciales (sobre todo alguna patada pésimamente dibujada, técnicamente hablando, y el llamado "golpe de conejo", usado hasta la saciedad y propinado con el canto de la mano) se dieron en colecciones de detectives, espionaje, "hazañas bélicas"... y, sobre todo, en las colecciones de superhéroes (acordémonos del personaje Karate Kid, dentro de la colección de la DC Cómics: Legión de Superhéroes, que llegó a tener colección propia paralela a la anterior, y que, aunque entrañable, no superaba el listón técnico más bajo).

No fue hasta la aparición de Shang-Chi, Maestro de Kung-fu, cuando aparecería el genuino cómic de artes marciales, donde un hombre normal y corriente, sin ningún tipo de superpoder, luchaba contra el mal, representado por otros hombres iguales a él. El gran hallazgo de la colección de Shang-Chi, y lo que la hizo destacar del resto de las colecciones que empezaron a florecer (y marchitarse) en el universo del cómic, fue que tenía unos fuertes pilares argumentativos que el primer guionista recuperó de la memoria literaria de los aficionados a la buena novela de aventuras y literatura de evasión; el guionista basó los caracteres de la nueva colección en los personajes que aparecían en las famosas y universales novelas del escritor Sax Rohmer dedicadas a la gran amenaza amarilla llamada Fu-Manchú, el villano por excelencia de miles de páginas y cientos de horas de audición radiofónica (pues las historias de este genio del mal serían adaptadas por los seriales radiofónicos) y de visión cinematográfica (ya que las andanzas de este villano primordial siempre abocado al fracaso fueron adaptadas por los seriales cinematográficos de matinée, y por varios largometrajes).

Las andanzas de Shang-Chi comienzan en 1973, el mismo año que murió el llorado Bruce Lee, de la mano de Steve Englehart (como guionista) y Jim Starlin (como dibujante), con una historia publicada en el número 15 de la colección a color: Marvel Special Edition. En ella se nos presenta a Shang-Chi, el hijo de Fu-Manchú, que desde su más tierna infancia ha sido adiestrado por los más grandes maestros de artes marciales para llegar a convertirse en una verdadera arma viviente letal con la cual Fu-Manchú atacaría a sus más encarnecidos enemigos, al tiempo que es educado en el engaño de que su padre es una bondadosa, honrada y justa persona que desea lo mejor para sus semejantes, y que lucha incansablemente contra el mal. En esta primera aparición, Shang-Chi es enviado por su padre para acabar con la vida del Dr. Petrie, uno de los más odiados enemigos de Fu-Manchú, lo que constituye para Shang-Chi su primera salida al mundo exterior fuera del controlado entorno de su padre, y, por otra parte, la prueba para Fu-Manchú de que su hijo le era leal hasta la muerte de otro ser humano. Shang-Chi llegaría a matar al enemigo de su padre (¿?) pero cuando se disponía a volver con su padre se encuentra ante el camarada del Dr. Petrie, sir Denis Nayland Smith, el más encarnizado enemigo de su progenitor, el cual le había comentado que era un malvado que usaba su poder político y estratégico en su propio provecho, y en contra de las "bondades" que Fu-Manchú desarrollaba por todo el mundo. Cuando Shang-Chi se encuentra con Sir Denis queda totalmente desarmado (moralmente), ya que frente a él se halla un anciano sentado en una silla de rueda que le apunta con una pistola (que podría ser fácilmente arrebatada por el joven maestro en artes marciales si ese hubiera sido su deseo) y que llora amargamente por su amigo muerto, al tiempo que le informa sobre la verdad de su padre y de sus innumerables crímenes y fechorías, y que tanto él como el Dr. Petrie habían dedicado sus vidas desde su juventud a desbaratar los planes de conquista mundial de su padre, ya que el deseo de este es acabar con todas las razas excepto con la amarilla, y convertirse en emperador de los millones de personas que quedaran en vida. Shang-Chi queda horrorizado ante estas palabras y jura acabar con los maquiavélicos planes de su padre, dejando claro desde esta primera aparición que la historia de Shang-Chi sería la exposición de la rivalidad entre padre e hijo, un hijo que había sido educado en la mentira y que busca la paz, aunque para ello deba usar la violencia.

Esta primera aparición del personaje hace una exposición perfecta de este, ya que está perfectamente diseñado, tanto en personalidad como en grafismo. La personalidad de un ser que busca la verdad y la paz interior a pesar de sus orígenes, y teniendo un nombre que expresa perfectamente su más íntima personalidad: Shang-Chi, que significa "Desarrollo del Espíritu". Con un diseño gráfico no sólo acorde con su personalidad, sino que la reafirma, dibujado con un kimono semejante a un pijama, constituido por un simple pantalón que no llega a cubrirle totalmente las piernas, y una chaqueta cruzada que le deja parte del pecho al descubierto, atada con un fajín, en cuya espalda puede verse un bordado un círculo Tai, el símbolo del Yin/Yang, simbolizando la armonía que busca desesperadamente el personaje, y que carga pesadamente sobre su espalda; la indumentaria se complementaría con una cinta que ceñía sus sienes y sujetaba la larga cabellera, y unas muñequeras metálicas, que buen uso tenían por parte de los dibujantes para poder desviar o bloquear las armas de asta o metálicas de sus adversarios. La tela del kimono y cinta del pelo de Shang- Chi se diseñó de color rojo, el color de la sangre que pesaba sobre sus acciones, con un dobladillo de color amarillo (oro), simbolizando la dorada esencia de su pensamiento, las buenas intenciones. Todo ello simbolizaba la violencia ejercida con motivos altruistas, buscando en todo momento la armonía espiritual. El motivo por el que el pantalón y la chaqueta pareciera que era al menos cuatro tallas menos de las que necesitaría el personaje, era para simbolizar que la personalidad de Shang-Chi era la de un niño (por su pureza) encerrado en un cuerpo de hombre, y que ese niño despertaba de su mundo de simpleza a un mundo lleno de engaños y de muerte.

Las aventuras de Shang-Chi continuarían en el número 16 de Marvel Special Edition, haciéndose con el título de la colección en el siguiente número, el 17, y protagonizando además historias en el magazine en blanco y negro Deadly Hands of Kung-fu, en donde compartiría páginas con otros personajes de artes marciales: Los Hijos del Tigre, El Tigre Blanco, Puño de Hierro (Iron Fist, personaje que también tendría posteriormente colección propia: Iron Fist, y que en los últimos tiempos se ha intentado revitalizar dentro de la colección Héroes de alquiler (Heroes for Hire), retomando la fórmula que tuvo el personaje cuando cerró su propia colección, uniendo sus aventuras a otro superhéroe Marvel: El Hombre Poder, en la colección de este último: Powerman)...

A pesar de que en la primera historia del personaje pareciera que Shang-Chi fuera a inmiscuirse en una trama de espionaje, tal y como diseñó los personajes secundarios Sax Rohmer (Fu-Manchú, Dr. Petrie, Sir Denis Nayland Smith...), los siguientes episodios de la saga del hijo de Fu-Manchú fueron haciéndose más y más filosóficos que, a pesar de dotar al personaje y al cómic de un aura mística que reafirmaba aún más el origen oriental del personaje, estaban desviando la trama de sus comienzos originales. Esta transformación se debía a las líneas argumentales de la serie televisiva Kung-fu, que en aquellos años era un gran éxito, convirtiendo a Shang-Chi en un remedo comiquero del Kwai Chang Caine televisivo, con aventuras marciales bajo el prisma de la filosofía oriental, o al menos de un remedo de filosofía oriental. Esto acabaría con la llegada a la serie del dúo Moench/Gulacy.

El guionista Doug Moench y el dibujante Paul Gulacy significaría la vuelta a los orígenes de Shang-Chi, con una perfecta intriga de espionaje que incluía en los textos los pensamientos del personaje, dotando a la serie de un intimismo que otras colecciones de cómic no poseían. Esta versión del personaje llegaría a ser tan perfecta que sería considerada por todos (expertos y aficionados, profesionales y lectores...) como la definitiva. En esta nueva, y a la vez retomada, línea argumental, Shang-Chi combatiría la maldad junto al equipo de Sir Denis Nayland Smith, dentro del MI-6 (Servicio de Inteligencia Británico), adentrándose en el mundo del espionaje, en los "juegos de muerte y engaño" como diría el carismático personaje de Shang-Chi. En las siguientes historias el hijo de Fu-Manchú se vería ayudado por varios personajes, todos ellos agentes de la inteligencia británica: el fornido Black Jack Tarr (que llamaba a Shang-Chi con el simple apelativo de "El chino"), el simpático Clive Reston (que decía ser hijo de James Bond y sobrino-nieto de Sherlock Holmes), la bella Leiko Wu (el gran amor de Shang-Chi), etc. Todos ellos se enfrentarían con peligros para el mundo: Fu-Manchú y sus asesinos Si-Fan, Fah Lo Suee (hija de Fu-Manchú y hermana de Shang-Chi), asesinos profesionales, narcotraficantes, contrabandistas de armas, etc.

Estas historias no sólo se beneficiarían del talento creativo de Moench, con atractivas historias -que se adelantaron a su tiempo en el aspecto de que constituían miniseries argumentarles autoconclusivas que se desarrollaban a lo largo de varios números- y con carismáticos personajes (Shen Kuei "el Gato", Onda de Shock, Eric Slaughter, Zaran "el Maestro de Armas", Puños de Navaja... además de los ya nombrados), sino que también se incrementaría el atractivo de la obra con la especial visión de corte cinematográfico de Gulacy, diseñando las páginas de tal forma que el dinamismo de los dibujos nos transportaba a una película de fotogramas casi móviles, y en donde los personajes estaban inspirados por los grandes actores de la época: Marlon Brando, Sean Connery, Michael Caine... y, lógicamente: Bruce Lee. Con el añadido de que las técnicas marciales eran perfectas, tanto en su grafismo como en su desarrollo, por primera vez los combates estaban perfectamente coreografiados con verdadera técnica marcial.

La historia de Shang-Chi ideada por Moench seguiría las siguientes líneas argumentales:

* Macrosaga en seis partes en la que Fu-Manchú planeaba sacar la Luna de su órbita y conquistar las ruinas de la Tierra tras el caos resultante, plan en el que la Gran Amenaza Amarilla fracasaría gracias a que fue descubierto afortunadamente por Fah Lo Suee, su hija y medio hermana de Shang-Chi, ¿muriendo? Fu-Manchú de un balazo. Esta saga uniría las típicas escenas marciales a las aventuras de espionaje con un entorno de ciencia ficción al desarrollarse gran parte de la acción en la estación espacial creada por Fu-Manchú.

Esta saga es para la gran mayoría de los aficionados, entre los que me incluyo, la mejor de toda la historia de Shang-Chi y de casi toda la historia del cómic de superhéroes, tanto en guión como en dibujo, junto a la saga en doce números: Watchmen, de Alan Moore y Dave Gibbons, verdadera obra de arte que aún es alabada, tanto por la crítica como por el público.

* La siguiente miniserie contaría la historia de un antiguo agente secreto llamado Eric Slaughter que, completamente loco, adoptaría la identidad de antiguos guerreros como Atila, San Jorge o el Barón Rojo, y que intentaría acabar con el grupo de MI-6 con el que colabora Shang-Chi, y digo: colabora, pues el hijo de Fu-Manchú nunca pertenecería al Servicio Secreto Británico, sino que le ayudaría en lo que pudiera para evitar que la maldad encarnada en los enemigos de "Su Graciosa Majestad" llegara a alcanzar la supremacía.

* En la siguiente aventura: "Gambito Fénix", tiene lugar un curioso planteamiento que seria posteriormente usado por la escritora de éxito: Katherine Neville, en su obra: El Ocho: los personajes se convierten en piezas de ajedrez vivientes que luchan por su supervivencia.

* La siguiente saga transcurriría, no muy apaciblemente, en los Mares del Sur.

Llegados a este punto Paul Gulacy se apartaría de la colección pero dejando su impronta para siempre, cogiendo el relevo otro "monstruo" del dibujo: Mike Zeck (conocido sobre todo por su trabajo en The Punisher, el Castigador), al principio entintado por Gene Day, y posteriormente entintándose él mismo.

* En la nueva saga: "Warriors of the Golden Dawn", tendría lugar un nuevo enfrentamiento entre padre e hijo, ya que Fu-Manchú no había muerto tal y como se presuponía. También tendría que luchar Shang-Chi contra Fah Lo Suee y Zaran el Maestro de Armas, un gran Maestro de Artes Marciales, con armas y sin ellas, que igualaría en pericia a nuestro héroe. La saga terminaría con la victoria de Shang-Chi y sus amigos y con la ¿muerte? de Fu-Manchú, esta vez en una explosión aérea.

* En las siguientes entregas de la serie el fantasma de Fu-Manchú continuaría rondando por las aventuras de Shang-Chi y sus amigos, como por ejemplo en sus conexiones con los asesinatos de un nuevo y remozado Jack el Destripador.

A partir de aquí la colección empezaría a declinar con historias cada vez más absurdas, como el nuevo enfrentamiento de Shang-Chi con Fu-Manchú, el cual intentaría prolongar su vida sorbiendo la sangre, y la vida, de Shang-Chi, descubriéndose que en realidad el padre de nuestro héroe era Sir Denis. En esta época el responsable de los dibujos sería un estupendo Gene Day, siguiendo como guionista "in eternun" Doug Moench, aunque ya se le descubría un agotamiento que hacia peligrar el continuum del personaje. El número 120 sería la última aventura guionizada por Moench, totalmente "seco" de ideas; esto marcó el hundimiento de la colección, ya que tan sólo cinco números después, en el 125 (el número de junio de 1983), habiendo encontrado Shang-Chi a su madre, abandona su vida de aventuras convirtiéndose en un simple pescador y retirándose a un pueblecito chino, con lo que se cerraría la serie; lo cual demuestra que, dejando aparte sus inicios, el responsable de la existencia editorial de Shang-Chi fue Doug Moench.

La importancia de Shang-Chi dentro del cómic viene reflejada en el hecho de que además de su colección propia, ha aparecido en muchas más colecciones Marvel como invitado -compartiendo protagonismo con: La Cosa, Spiderman, La Viuda Negra, Rom, El Samurai de Plata, Nick Furia...- o en cuadernos independientes como: "What if: Shang-Chi, Master of Kung-fu fought on the side of Fu Manchú?", o "Journey into Mistery".

Cinco años después de cerrar la colección Doug Moench volvería a la carga con Shang-Chi, realizando una mini-serie dentro de la colección Marvel Cómics Presents, perfilando el personaje de una forma más violenta y sombría, con una historia en la que nuestro héroe debería liberar a su gran amor: Leiko Wu, de unos terroristas internacionales. En esta historia Shang-Chi resultaría envenenado y sorprendentemente solo se podría curar con el elixir de vida que tomaba Fu-Manchú para alcanzar la inmortalidad, y que tomaría en el especial: "Bleeding Black". Como datos adicionales diré que la mini-serie fue dibujada por Tom Gringberg, y el especial por Dan Day, hermano del tristemente desaparecido Gene Day, siendo guionizado todo ello por Moench.

En los últimos tiempos ha podido verse a Shang-Chi en la colección de Héroes de Alquiler junto a Iron Fist ("Puño de Hierro", al cual "conoció" en las aventuras expuestas en la colección: "Deadly Hands of Kung-fu") y a Shen Kuei "El Gato" (el único enemigo al que no ha podido vencer, ya que una oportuna interrupción del combate que sostenían dejó este en tablas).

Parece ser que los responsables editoriales de Marvel tienen grandes proyectos para el personaje, por lo que es muy posible que dentro de poco podamos disfrutar nuevamente de sus aventuras y, ojalá, fueran guionizadas por Doug Moench y dibujadas por Paul Gulacy, pues este tándem aseguraría un reencuentro triunfal de Shang-Chi con los lectores y un nuevo éxito editorial.

F. Javier Hernández Pérez

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